Constituye un eje de comunicación que rodea la ciudad de Cáceres por el Norte. La Ronda, con una longitud total de 6,032 km., parte de la glorieta de La Sierrilla en la N-630 y termina en la N-521, a la altura del Centro de Enseñanzas Integradas. Cuenta con dos carriles por calzada, mediana, arcenes exterior e interior, carril bici y peatonal, ocho glorietas y dos pasos elevados para peatones.
Inaugurada en octubre de 2004, su presupuesto ha sido superior a los 20 millones de euros, con financiación de la Junta de Extremadura. Está previsto que continúe con la Ronda Este, de 3,7 Km. de longitud, que aún no ha sido proyectada y está pendiente de la financiación del Gobierno Central, y la Ronda Sur , de 1,5 Km. y en la misma situación que la anterior, conformando así un cinturón alrededor de la ciudad.
Como en toda obra pública, los impactos visual y paisajístico, así como en el suelo y la vegetación, han sido considerables. Sin embargo, las medidas correctoras y de recuperación realizadas han conseguido paliar en gran medida los impactos negativos.
La reforestación se ha efectuado adecuadamente con miles de árboles, arbustos y matorrales que se integran en el entorno y servirán para recuperar la vegetación, minimizar el impacto visual y retener el suelo en los taludes. Cabe destacar la correcta replantación de los olivos que fueron afectados por las obras.
En los paseos laterales abundan los plátanos (Platanus ssp.), moreras (Morus alba), cinamomos (Melia azedarach), hibiscos (Hibiscus ssp.), almeces (Celtis australis), olivos (Olea europaea), pinos (Pinus pinea), alisos (Alnus glutinosa), árbol del amor (Cercis siliquastrum), cistáceas (Cistus ssp.), tuyas (Thuja ssp.), romeros (Rosmarinus officinalis), etc. En la mediana predominan las adelfas (Nerium oleander), gayombas (Spartium juncium) y prunos (Prunus pisardii). En algunas rotondas existen magníficos ejemplares de olivos muy añosos.
Desde el punto de vista geológico, en esta ruta destacan los afloramientos rocosos que pueden apreciarse en los taludes y que nos permiten la observación de las rocas que constituyen el subsuelo de la ciudad de Cáceres.
La parte más interesante del recorrido se encuentra entre la glorieta de la carretera del Casar de Cáceres y la del arroyo de Aguas Vivas, de forma que en esa dirección distinguiremos las rocas de mayor a menor edad. En el talud de la primera glorieta citada, aparecen cuarcitas ordovícicas, verticales, duras y muy resistentes a la erosión, con dendritas de pirolusita de color negro en la superficie de las diaclasas, así como una pequeña falla inversa. Después, hacia la glorieta de Aguas Vivas, hallaremos una serie con alternancia de pizarras y cuarcitas ordovícicas y, a continuación, silúricas. Las cuarcitas, como rocas más duras, originan grandes resaltes y, dentro de la ciudad, las mayores alturas (Plaza de Italia, San Mateo, Paseo Alto y antiguos cuarteles). En la alternancia de pizarras con pequeños estratos de cuarcitas algo ferruginosas (colores rojizos), apreciaremos pequeños pliegues y fallas, además de algunas estructuras sedimentarias como las rizaduras, testimonio de que estos materiales se depositaron en un mar muy somero.
La Ronda Norte corta el sinclinal de Cáceres, lo que determina la repetición de una parte de la serie de rocas. En la rotonda de la “Urbanización de La Sierrilla” reaparecen las cuarcitas silúricas, indicándonos el paso al otro flanco del sinclinal.